Visite Azuay y conozca lo mejor de la artesanía ecuatoriana

Andes
by admin
July, 07, 2017
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La provincia del Azuay, al sur de Ecuador, es uno de los centros turísticos más importantes y ricos del país.

Su capital, Cuenca, proclamada Patrimonio Cultural por la UNESCO, es una encantadora ciudad andina, con calles estrechas y tejados de barro, en la que el tiempo parece detenerse. La belleza y la calidad de vida de esta pequeña urbe, atravesada por ríos y rodeada por impresionantes parajes naturales, la han convertido en un lugar visitado por miles de turistas cada año y preferido por cientos de extranjeros –sobre todo estadounidenses- para su retiro.

Pero Azuay es también un importante centro de artesanías, de gran belleza y calidad. A la habilidad de su gente se suma una tradición importante que ha permitido que las técnicas y la vocación se transmitan de generación en generación. La elaboración de finas joyas de filigrana, el tejido de sombreros de paja toquilla, la fundición de hierro, cobre y bronce para la confección de piezas artísticas, el cuidadoso trabajo en alfarería y cerámica (sobre todo para vajillas), el tallado, la ebanistería, el trabajo en madera; los maravillosos tejidos (paños, fajas, ponchos, blusas); las piezas en porcelana, loza y barro; los cueros repujados, los vitrales, la cerería, los trabajos en piedra, etc. Estas son solo algunas de las principales aristas del trabajo artesanal en la provincia.

Conocer Azuay a través del laborioso y paciente trabajo de su gente es otra forma de hacer un mapa mental de esta provincia ecuatoriana tan rica y diversa culturalmente. Aquí, un pequeño recorrido por los tres puntos más importantes de producción de artesanía en esta provincia ecuatoriana.

CUENCA: La tercera ciudad del Ecuador (las primeras son Guayaquil y Quito), es uno de los centros artesanales del país. En las calles de su centro histórico es frecuente encontrar todo tipo de talleres en donde se fabrican y venden obras de arte en hierro, cerámica, bordados, artículos de cuero, cestas… Cuenca también es un buen lugar para comprar los famosos Panama Hat –nombre erróneo, pues el verdadero origen de los sombreros de paja toquilla es el Ecuador. En la capital azuaya estos hermosos sombreros se venden a buenos precios en almacenes de franquicia, ubicados en varios sitios de la ciudad.

Otro tipo de artesanía muy famosa en Cuenca es la cerámica, sobre todo en piezas domésticas: preciosas y resistentes vajillas, de gran colorido y finas formas, que se han convertido en una marca de este trabajo en Azuay.

El origen de este oficio se encuentra en las primeras culturas precolombinas que habitaron la región. Con el tiempo, se perfeccionó gracias a la fusión de técnicas aborígenes y españolas. Técnicas como el modelado a mano, el uso del torno y del golpeador o “huactana”, la cocción en horno, el barnizado, se han utilizado a través del tiempo, en un proceso complejo y laborioso.

Uno de los artistas más importantes de la ciudad, y reconocido internacionalmente, es Eduardo Vega, muralista y diseñador que ha contribuido con su obra también al espacio público del Ecuador y otros lugares de América Latina. En su galería-taller se confeccionan y muestran al público piezas artísticas, decorativas y utilitarias, de enorme calidad y belleza, con diseños únicos.

 

Pero en esta ciudad no solo se produce cerámica para uso doméstico o artesanal: Cuenca ha desarrollado también la producción industrial, con piezas como tejas, baldosas o recubrimientos.

Por otra parte, los bordados en distintas prendas –algunas de ellas, con oro y plata- son trabajos únicos por su belleza y calidad. Pero quizás una de las ramas más elaboradas e interesantes es la forja de objetos ornamentales y utilitarios: las formas más singulares y complejas que adornan lámparas, barandillas, candelabros, mesas, sillones, y un largo etcétera se exhiben y venden en estas calles. La cestería, la talla en madera, la alfarería también destacan por su belleza en Cuenca.

CHORDELEG: Chordeleg está ubicado a unos 40 km de Cuenca en transporte terrestre. Fue un asentamiento indígena antes de la Colonia y en la actualidad es un pintoresco pueblo andino, con calles de adoquín, casonas tradicionales y una plaza central y el parquecito, sitio de reunión de la gente local y de paseo de los visitantes, que encuentran allí ventas de golosinas, artesanías, sombreros, figuras de barro, bordados, recuerdos, helados…

Pero si algo destaca a este cantón azuayo es el trabajo de los artesanos joyeros. En el centro de Chordeleg –cuyo nombre significa “chorro de oro”- existen más de 100 joyerías. Caminar por sus calles y detenerse en los escaparates y exhibidores de estas pequeñas tiendas es descubrir la creatividad, el arte y sobre todo la habilidad de los joyeros azuayos.

Aunque también se trabaja mucho en alfarería, paja toquilla o metales, es sin duda la joyería la estrella de las artesanías en Chordeleg, un pueblo rodeado de paisajes de gran belleza, que fuera declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, en el año 2000. A precios moderados (sobre todo en comparación con las grandes ciudades), se puede encontrar trabajos muy finos y diseños únicos que los artesanos crean para anillos, aretes, cadenas, pulseras y otras piezas en oro amarillo, oro blanco y plata. Los joyeros utilizan también piedras como esmeraldas, diamantes, ópalos, topacios, perlas, aguamarinas, rosas de Francia y otras, en las joyas que han adquirido fama mundial, sobre todo a partir de que fueran usadas en el certamen de Miss Universo, que se realizó en Ecuador en el año 2004.

Un detalle importante: para tranquilidad de quienes compran estas piezas, el Municipio de Chordeleg tiene una oficina que entrega un sello de garantía de la joya. De esa forma, el dueño del almacén en donde se vende confirma que, para su elaboración, se ha utilizado oro de 14 o 18 quilates o plata de 9,25 o 9, 75 quilates.

Después de apreciar (y quizás comprar) alguna joya en esta población, usted puede aprovechar el viaje para conocer uno de los parajes naturales más bonitos de la provincia: a 25 km de Chordeleg está ubicado el sitio de Tres Lagunas, tres grandes espejos de agua ubicados en forma descendente, en lo alto de la montaña, y a cuyas aguas se les atribuyen propiedades curativas, que fueran aprovechadas desde tiempos ancestrales por los indígenas que poblaban la zona. La formación natural tiene, en la parte alta, una cascada desde la que el agua desciende para caer en la primera laguna.

Especies como conejos, venados, zorrillos, lobos de páramo, chucuris… se encuentran en este paraje. Además hay aves como quilicos, gaviotas de sierra, colibríes, golondrinas y más.

GUALACEO: Más de la mitad de la población de Gualaceo (el 52 por ciento, para ser exactos), se dedica a la elaboración y venta de calzado. Este pueblo andino, que conserva elementos arquitectónicos de la Colonia, tiene un hermoso centro histórico, con mercados, plazas parques, riberas de ríos y hasta un antiguo acueducto.

Pero, sin duda, lo más conocido de Gualaceo es su famosa producción de calzado. Con un proceso productivo cada vez más moderno y tecnificado, los artesanos de esta población siguen las tendencias internacionales y empiezan a marcar la moda dentro del país. Zapatos de todo tipo, formales y deportivos se exhiben en el centenar de almacenes de Gualaceo, pueblo que se caracteriza por su riquísimo folclor.

Pero además de esta producción, Gualaceo tiene otro punto de atracción, que si bien no puede calificarse como artesanía, es un tipo de producción única y muy exótica: allí se encuentra Ecuagenera, el laboratorio de orquídeas más grande del Ecuador. Diariamente se producen más de 300 orquídeas distintas, plantas que se distinguen por la complejidad y belleza de sus flores. Además, realizan tours guiados, para conocer las instalaciones y el proceso de cultivo de estas plantas fascinantes.

 

Nuestra conclusion final
En los alrededores de la población también existen otros lugares turísticos importantes, entre ellos áreas de bosque y vegetación protectora, como el Collay, el Aguarongo, la Cascada de San Francisco, el río Santa Bárbara, y el pueblo de San Juan, con su arquitectura colonial y sus casas de bareque.
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