Las 5 mejores experiencias de viajes en tren por Ecuador

Ambato
by admin
April, 05, 2017
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5 minutos
Viajar en avión es grandioso, excepto porque se pierde todo lo que hay 30 000 pies por debajo. Ir en coche tampoco está mal, si no le importa pasar horas frente al volante, tratando de averiguar la dirección correcta, en medio de un entorno desconocido.

Recorrer un país en tren es una manera de entrar en el corazón de un destino. Como dijo Hemingway, el viaje es lo que importa. A eso súmele la fantástica sensación de ser atendido y consentido por la tripulación de un tren de primera clase, mientras es guiado a través de un paisaje espectacular, deteniéndose ocasionalmente en destinos icónicos muy bien seleccionados. En los trenes, definitivamente se viaja mejor: usted no conduce, hay espacio para las piernas, cuentan con tomacorrientes, vagones bar y lo mejor: plataformas de observación para apreciar las impresionantes vistas del recorrido.

El pequeño país de Ecuador puede presumir en la actualidad de trenes fantásticos que llevan a los pasajeros a través del impresionante paisaje de este país maravillosamente diverso. Tres líneas de locomotoras y varias rutas de locomotoras son el resultado de una inversión de un cuarto de billón de dólares, desde 2007. Estas rutas fueron replanteadas no como un sistema de transporte masivo, sino como un medio para promover el turismo, destacando la herencia cultural e histórica de la nación, así como los paisajes sorprendentes y las diversas zonas climáticas de los Andes y de las regiones del Pacífico. De esta manera, promueven el desarrollo de las economías locales en los pueblos y ciudades vinculadas al sistema ferroviario.

Aquí les presentamos seis de esas rutas del tren del Ecuador; recorridos que evocan la hospitalidad de tiempos pasados y permiten conocer de cerca los más sorprendentes paisajes y poblaciones del mundo.

1. “El Tren de la Libertad” “El Tren de la Libertad” del Ecuador transporta pasajeros desde el famoso mercado indígena de Otavalo (justo al norte de Quito, y en sí mismo, una atracción fascinante). El recorrido transcurre a través de un escabroso paisaje de montaña, hasta el pueblo afroecuatoriano de Salinas.

En este viaje de 8 horas (ida y vuelta) en locomotora, los pasajeros recorrerán el increíble paisaje de montaña de Los Andes. La locomotora clásica serpentea a través de varios lugares y épocas de Ecuador, atravesando una serie de cañones, siete túneles de montaña, y muchos puentes (incluido el puente de 80 metros de largo del río Ambi).

Desde las frías tierras altas de los Andes, se desciende en altitud por más de una milla (1700 metros) para descubrir una geografía completamente diferente en el Valle del Chota. A continuación, podrá apreciar exuberantes campos de caña de azúcar y un clima claramente más cálido.

En las profundidades de este valle se encuentra el pueblo de Salinas, de población predominantemente negra y de habla hispana. De hecho, el nombre “Tren de la Libertad” celebra tanto la libertad de los esclavos africanos, como la independencia de Ecuador en relación a España. Cuando el tren se detiene en ese pueblo, un grupo de músicos y bailarines recibe a los pasajeros y les invita a danzar con ellos. Además, podrá saborear la deliciosa gastronomía de la región.

2. Tren Crucero El “Tren Crucero” es uno de los ejemplos más impresionantes de un transporte clásico renovado y en funcionamiento. En algunos de sus trayectos, el tren es impulsado por magníficas máquinas de vapor de 100 años de edad, que llevarán al pasajero en un viaje excepcional a través de diferentes lugares y épocas del pasado y del presente del Ecuador. El tren cuenta con cuatro vagones diferentes, cada uno con su propio estilo temático (con decoraciones prehispánicas, barrocas, neo- clásicas y de la costa del Pacífico), que reflejan la historia y la cultura de Ecuador. Dos de estos lujosos carruajes pueden alojar a 54 pasajeros, mientras que los otros dos coches consisten en un vagón-bar y un coche con una plataforma de observación exterior.

Esta expedición de 4 días y 3 noches parte desde el sur de Quito y permite a los pasajeros apreciar impresionantes panorámicas de la montaña, escuchar los vientos susurrantes de los volcanes de la Sierra y deslumbrarse con los pintorescos colores de la fértil llanura costera del Ecuador, para llegar finalmente a la mayor ciudad portuaria del país: Guayaquil.

Las comidas se realizan fuera del tren en los restaurantes locales, y los viajeros se alojan en tres hoteles tradicionales estilo hacienda. Un gerente de trenes, altamente capacitado, y la tripulación de guías y personal bilingüe (inglés/español) le acompañarán durante todo el viaje y estarán atentos a todos sus requerimientos.

La calidad del tour ha sido reconocida dentro y fuera del país. En 2013, el gremio británico de escritores de viajes (British Guild of Travel Writers) eligió al Tren Crucero como el mejor producto de turismo fuera de Europa; además, fue seleccionado por la revista Wanderlust como uno de los” 20 viajes que cambiarán su vida” y recientemente CNN lo incluyó en su lista de “Once lugares para visitar”.

El trayecto lo llevará a través de algunos de los paisajes más espectaculares de América Latina, incluyendo destinos como la “Nariz Ruta del Diablo”, la “Ruta del Tren de Hielo” y la “Avenida de los Volcanes” (cada uno de ellos, descritos a continuación), además de la “Ruta de los Ancestros”, la “Ruta de la Quinua” y el “Tren de la Dulzura”.

3. La Nariz del Diablo

La apertura original, en 1908, de la vía Quito - Guayaquil fue un logro histórico que requirió 30 años de trabajo, grandes inversiones, y que además costó muchas vidas. La parte técnicamente más complicada de esta ruta hizo que se declarara a este recorrido como “el ferrocarril más difícil del mundo”.

Enfrentados a la tarea de ascender 1 400 metros hacia en la ladera de una montaña, a los ingenieros se les ocurrió la ingeniosa solución de construir una serie de zigzags en la roca. Esto permite que el tren suba la montaña adelantando y retrocediendo a lo largo de pronunciadas curvas que ponen los pelos de punta. Esta ruta de 13 kilómetros se conoce como la “Nariz del Diablo”, llamada así por la forma de una temible cara sobre la roca.

Esta temeraria pieza de la ingeniería sumerge a 118 pasajeros en curvas pronunciadas, atravesando profundas gargantas y barrancos de vértigo. En el camino, hay paradas frecuentes para que los pasajeros salgan y se maravillen con las vistas espectaculares y aprecien la compleja ingeniería.

Además, este viaje lo llevará a través de paisajes andinos característicos famosos por sus culturas locales, su folklore y su artesanía. Conducidos por un guía bilingüe, los viajeros visitarán el Museo Cóndor Puñuna y disfrutarán de los hermosos bailes tradicionales.

4. La Ruta de Tren del Hielo Esta ruta del ferrocarril ecuatoriano le llevará hasta el majestuoso Chimborazo (la montaña más alta de Ecuador), cuyo pico congelado es el punto más alejado del centro de la tierra. El recorrido, que se llama la “Ruta del Tren del Hielo”, le llevará a conocer a Baltazar Ushka, el último hielero del Chimborazo.

Durante los últimos 50 años, Baltazar Ushka ha escalado el Monte Chimborazo dos veces por semana para desenterrar gigantescos bloques de hielo y venderlos en el mercado. Tradicionalmente, la “cosecha” de hielo de la montaña ha sido no sólo una actividad comercial, sino también parte de un ritual sagrado para crear un vínculo entre los dioses y los mortales. Después de tallar los bloques de hielo, el Sr. Ushka los empaqueta con cuidado, los aísla con paja y los baja de la montaña a lomo de mula. Este hielo glacial, enfría las bebidas de los habitantes de la Costa y se utiliza también para hacer helado. La refrigeración ha sacado los demás hieleros del negocio, pero Baltazar Ushka se mantiene solo, como un símbolo de esta tradicional actividad.

Además de esta oportunidad de conocer el último sobreviviente de los hieleros, la Ruta del Tren de Hielo lo llevará a conocer 10 volcanes del Ecuador, a lo largo de “Avenida de los Volcanes”. Hermosos paisajes serranos, la Iglesia católica más antigua de Ecuador, extensas zonas agrícolas y la vida silvestre de los Andes son parte de los atractivos que usted conocerá en esta ruta.

5. El tour de los “Baños del Inca” Los Incas establecieron el imperio más vasto de América Latina. Durante su conquista, levantaron magníficos templos, fortalezas y ciudades, aunque muchos de ellos fueron abandonados después de la conquista española. No obstante, aún se pueden encontrar restos de la gran cultura Inca al sur de Ecuador. Uno de estos vestigios son los "Baños del Inca", lugar sagrado que podremos conocer en esta ruta del tren.

El tren Tambo-Coyoctor le llevará, en un recorrido de 3.5 kilómetros, al complejo arqueológico Coyoctor. Si bien este viaje corto le permite disfrutar del paisaje rural - que atraviesa campos de maíz y papa, así como rebaños de vacas - el primer punto culminante de la excursión es Coyoctor. Allí se pueden visitar los Baños del Inca, un sitio arqueológico que fue sagrado para el pueblo Cañari original y, más tarde, adoptado como un centro ceremonial por los Incas. Otras estructuras que se pueden ver son acueductos o un sistema de riego que llevaba agua a los campos para asegurar una cosecha más abundante. Los baños y el resto de ruinas y vestigios fueron restaurados recientemente, coincidiendo con la apertura de la línea de tren.

La visita a Coyoctor, combinada con el viaje en tren, convierte este recorrido en un agradable paseo. Sin embargo, también es posible viajar a caballo, desde Coyoctor hasta Ingapirca (que significa el "Muro Inca " en el idioma kichwa). De hecho estas son las ruinas Incas más grandes, conocidas en Ecuador. El edificio más significativo es el “Templo del Sol”, un edificio de forma elíptica construido alrededor de una gran roca, como la mayoría de las estructuras en el complejo. Este edificio fue diseñado con un verdadero estilo Inca -sin mortero- ya que las piedras fueron cuidadosamente cinceladas y modeladas para adaptarse a la perfección.

En resumen, aunque Ecuador puede ser reconocido por su colorida artesanía, de gran calidad, son los majestuosos Andes –montañas escarpadas e imponentes, con el fondo de un cielo azul brillante- que hacen del viaje en tren un “banquete visual”.

 

Nuestra conclusion final
Para descubrir experiencias de viaje de lujo como estas, los operadores turísticos como Surtrek, basada en Quito, estamos dispuestos a trabajar con usted en el diseño y coordinación de su itinerario. Juntos podremos planear y llevar a cabo una gira perfecta, que le muestre el auténtico Ecuador, en un viaje sostenible que dejará una mínima huella en el medioambiente.
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